Glosario de sostenibilidad

Desalinización

Al proceso que elimina la sal del agua de mar o salobre, obteniendo agua dulce se le conoce como desalinización. Se realiza en las plantas desalinizadoras. La palabra "desalinización" se emplea específicamente para el agua salada, mientras que el término "desalación" se refiere a quitar la sal de cualquier elemento, no sólo del agua. Con la creciente contaminación de ríos y acuíferos, y el progresivo aumento de la población, las reservas de agua dulce disponibles para el consumo humano resultan cada vez más escasas, y la desalinización constituye una solución para proveer de agua dulce a los 6.500 millones de personas que habitan el planeta.

El proceso de desalinización más empleado, porque tiene menores costes de inversión y de consumo de energía, se denomina "por ósmosis inversa" y consiste en aplicar una cierta presión mecánica al agua, forzando a sus moléculas a pasar a través de una membrana artificial que separa la sal del agua pura. El líquido, llamado "permeado", logra traspasar el tamiz, mientras que retiene las sales disueltas. Los residuos, llamados "salmuera de rechazo", se devuelven al medio natural, y esto genera la crítica de los sectores preocupados por la conservación.

Los procesos de desalinización de agua de mar y salobre permiten obtener 40 Hm3 por día, con una previsión de llegar a los 65 Hm3 por día, para el año 2010.

El sistema de membranas por osmosis inversa, permite además una reducción sustancial del "consumo específico de energía", que es aquél necesario para la producción de un metro cúbico de agua, con lo que se consigue disminuir el coste final del agua desalada.

Desarrollo sostenible

Según la definición del Informe Brundtland de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1987, desarrollo sostenible es "aquel que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades".  

Una idea ya esbozada en la primera Cumbre de la Tierra, celebrada en Estocolmo en 1972, y en el Manifiesto para la Supervivencia, coordinado ese mismo año por Edward Goldsmith, que expone por primera vez a nivel mundial una preocupación por los problemas ambientales de la Tierra. Desde entonces se pone de manifiesto la problemática que representan para todo el planeta -y no sólo para las zonas directamente afectadas- la pobreza, la explosión demográfica, la desigualdad social y un crecimiento económico basado en la rentabilidad a corto plazo y la acción negativa de éstos sobre el ambiente.

El Informe Brundtland reafirma y engloba esa preocupación creciente: "estamos viendo que se requiere un nuevo modelo de desarrollo; uno que suponga un progreso humano sostenido no solamente en algunos lugares y para unos pocos años, sino para todo el planeta a largo plazo. Este "desarrollo sostenible" se convierte en una meta no solamente para las naciones en desarrollo, sino también para las naciones industrializadas".  En 1992, durante la Conferencia de la ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Río de Janeiro, al concepto original se le añade la noción de los tres pilares que deben evolucionar de forma positiva y paralela: el progreso económico, la justicia social y la preservación del medio ambiente. Queda abierto todavía el debate sobre qué circunstancias deben darse para hacer posible que el desarrollo sea realmente sostenible.   

Existe un acuerdo entre organismos internacionales y entidades ciudadanas para establecer unos criterios mínimos con los que se pueda considerar el desarrollo como sostenible: mantenimiento o mejora del sistema ambiental por parte de la actividad económica, y de la calidad de vida de todos los ciudadanos; utilización eficiente de los recursos, así como promoción del reciclaje y la reutilización; desarrollo e implantación de las tecnologías limpias; restauración de los ecosistemas dañados; promoción de la autosuficiencia regional; reconocimiento de la importancia de la naturaleza y de la protección de la biodiversidad para el bienestar humano; y planteamiento de las actividades humanas dentro de un sistema natural que tiene sus leyes y sus ritmos, utilizando los recursos renovables sin alterar los mecanismos básicos del funcionamiento de la naturaleza y de la capacidad de ésta de generarlos.           

Dow Jones Sustainability Índice

Índice financiero que analiza el comportamiento de las sociedades anónimas que cotizan en bolsa, desde el punto de vista de la sostenibilidad. El Dow Jones Sustainability Index (DJSI) constituye una referencia a nivel mundial y está muy bien valorado por sectores empresariales porque aporta información sobre la capacidad de las empresas para gestionar sus actividades de forma responsable, de acuerdo a las exigencias económicas, medioambientales y sociales. Se crea en 1999 por Dow Jones Indexes y pertenece al grupo de información económica y financiera Dow Jones and Company -editora del diario The Wall Street Journal-. El primer índice de sostenibilidad que publica la corporación Dow Jones fue el Dow Jones Sustainability World Index I, y agrupa al 10% de las 2.500 empresas incluidas en el Dow Jones Global Indexes.   

En 2001 las europeas Stoxx Limited y SAM se unieron a la filosofía de Dow Jones, y crearon el Dow Jones Stoxx Sustainability Index, que incluye el 20% de las 600 empresas del índice europeo Stoxx 600. Ambos indicadores son considerados en el mundo bursátil como óptimas referencias para el diseño de productos financieros. De hecho, según los responsables de estos índices, más de cuarenta gestores de grandes fondos analizan las conclusiones de este ranking para decidir en qué empresas invierten. Estos parqués analizan el comportamiento de las empresas de mayor relevancia internacional en relación con el desarrollo sostenible. El proceso de selección de las compañías se hace según los criterios definidos por DJSI y se verifican externamente. La información y datos requeridos para incorporar a una compañía al DJSI se obtienen tras analizar un cuestionario de 88 preguntas y de la información pública de las empresas, como es, por ejemplo, la memoria anual. Al efectuar el análisis se toman en consideración más de 25 criterios generales específicos para cada sector al que pertenece la empresa que cotiza. En cada uno de los casos se analiza la dimensión económica de la empresa -capital, solvencia, crecimiento, gestión de riesgos-; la dimensión medioambiental -actuación y gestión ambiental de las actividades, políticas en materia de cambio climático, reciclaje, biodiversidad, ecoeficiencia-; y en la dimensión social -código de conducta y de buen gobierno, prevención de riesgos laborales, relación con las comunidades locales, prácticas laborales, desarrollo del capital humano-. Una vez considerados estos factores, a cada empresa se le otorga una puntuación, que es el punto de partida para la elaboración del listado por industrias. Ambos índices, el DJSI Word y el DJSI Stoxx se revisan anualmente e incluyen a las empresas más comprometidas con los criterios de sostenibilidad.

Las compañías que consiguen el título de "Miembro del DJSI" aumentan su visibilidad y son reconocidas públicamente como líderes en las áreas social, ambiental y económica. 

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