Glosario de sostenibilidad
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- Huertos solares
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La obtención directa de electricidad a partir de la luz se conoce con el nombre de "efecto fotovoltaico". Para conseguirlo, se requiere un material que absorba la luz del sol y sea capaz de transformar la energía radiante absorbida en energía eléctrica. Esto es lo que hacen las células fotovoltaicas.
Las células fotovoltaicas tienen su primer gran campo de aplicación en el espacio, a partir de los años sesenta del pasado siglo. En 1973 bajaron a la Tierra de la mano de Exxon -entonces denominada Esso- y su filial Solar Power Corporation, compañía estadounidense que empezó a fabricar módulos a partir del silicio de rechazo de la industria de los semiconductores informáticos. Desde ese momento, la tecnología solar fotovoltaica comenzó a utilizarse en aplicaciones aisladas de la red eléctrica: señalización marítima mediante boyas luminosas, señalización ferroviaria, antenas de comunicaciones (telegrafía, telefonía, radio, televisión), etc. Luego se desarrollaron los sistemas fotovoltaicos conectados a la red: pequeñas instalaciones situadas en los tejados de los edificios y, sobre todo, plantas centralizadas de gran tamaño, al amparo de los programas de energía solar financiados por los gobiernos de los países desarrollados. En España, la primera central de estas características se construyó en el año 1985 en San Agustín de Guadalix (Madrid). Poseía una potencia de 100 kWp (kilovatios pico), la décima parte de la que alcanzan los "huertos" solares de tamaño medio que se instalan ahora, pues los hay mucho mayores: algunos suman y hasta superan los 20 MW (megavatios de potencia).
El "huerto solar", término acuñado y patentado por Aesol -ACCIONA-, permite a diferentes personas compartir el terreno, la infraestructura y el mantenimiento necesarios para gestionar sus propias instalaciones de energía solar fotovoltaica, reduciendo así los costes de instalación y de vigilancia. También está garantizado el mantenimiento de la instalación, así como la compra de la producción eléctrica, asegurada por ley. Cada inversor del proyecto es propietario de un determinado número de kilovatios y, habitualmente, cuenta con un contador individual de producción eléctrica, que puede consultar en tiempo real desde Internet.
Las ventajas explicadas hacen que los huertos solares resulten una inversión muy atractiva, y por ello se ha multiplicado su número en los últimos años, con el consiguiente disparo de la potencia fotovoltaica en España conectada a red. En diciembre de 2005 había unos 50 MW fotovoltaicos conectados a la red eléctrica, y en diciembre de 2007, más de 500 MW. En dos años, la potencia instalada en España ha crecido un 1.000%, según datos de la Asociación de la Industria Fotovoltaica (ASIF). El sector, añade ASIF, genera ya alrededor de 23.000 empleos, y más de 15.000 personas son titulares de una instalación.
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