Glosario de sostenibilidad
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- Mecanismos de desarrollo limpio (MDL)
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Conseguir reducir las emisiones de gases de efecto invernadero sin quebrar el desarrollo sostenible en países poco industrializados es el objetivo del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), una de las tres fórmulas que ofrece el Protocolo de Kioto para mitigar los efectos del cambio climático minimizando, al mismo tiempo, el impacto que tales medidas puedan tener sobre la economía.
Esta opción permite que un país incluido en el Anexo I del Protocolo, al que pertenecen prácticamente todos los países industrializados y las economías en transición de mercado, inviertan -a través de sus empresas- en proyectos de tecnología limpia que ayuden a reducir las emisiones y permitan relegar a un segundo plano la cultura del carbono.
Dependiendo de la capacidad de cada proyecto de "limpiar" la atmósfera de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en países en vías de desarrollo, la empresa inversora obtiene "derechos de emisión" que puede utilizar para compensar los excedentes producidos en su país de origen.
Actualmente, la fórmula de los MDL tiene gran aceptación entre empresas energéticas, constructoras e industrias contaminantes de todo el mundo. A día de hoy se contabilizan más de 500 proyectos de estas características, siendo los principales beneficiarios América Latina, Europa del Este, el Magreb y algunos países del sur y el centro de África.
Para José Luis Tejera, director corporativo de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR), única entidad española acreditada por la ONU para validar, verificar y certificar proyectos de compensación de emisiones en todo el mundo, "el cambio climático es un problema que no entiende de fronteras ni culturas y que, por tanto, requiere actuar de forma global. En este contexto, no sería justo pedir a los más desfavorecidos que dejen de producir CO2 cuando nosotros llevamos muchas décadas haciéndolo. Ellos tienen tanto derecho como nosotros a generar energía, a crecer y a emitir CO2. La solución, pues, pasa por premiar a quien apuesta por Mecanismos de Desarrollo Limpio en países en vías de desarrollo y no por prohibir ni restringir". Además, la puesta en marcha de proyectos MDL ha supuesto una transferencia real de tecnología a los países en vías de desarrollo en el 80% de los casos, sobre todo cuando se trata de proyectos energéticos, según recoge un estudio del proyecto Climate Policy de la Sociedad Meteorológica Americana.
EL MDL es uno de los mecanismos de flexibilidad previstos en el Protocolo de Kioto para la reducción de emisiones. Persigue que entidades públicas o privadas materialicen proyectos en países en vías de desarrollo que contribuyan a un desarrollo sostenible de estos últimos y a una reducción global de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Las empresas o entidades promotoras obtienen por ello reducciones certificadas de emisiones (CREs), que pueden emplearse en los países industrializados para el cumplimiento de los compromisos adquiridos en materia de reducción de emisiones derivados del Protocolo de Kioto.
La comercialización en el mercado de derechos de emisión de los CREs garantiza la viabilidad económica de los proyectos, y favorece así iniciativas de desarrollo sostenible en los países destino de las inversiones.
- Medio ambiente
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Según la ONU, el medio ambiente es "el conjunto de componentes físicos, químicos, biológicos y sociales capaces de causar efectos directos o indirectos, en un plazo corto o largo, sobre los seres vivos y las actividades humanas". Contemplado desde un punto de vista puramente económico, se definiría como una fuente de recursos, un soporte productivo o un lugar donde llevar a cabo cualquier tipo de actividad humana y depositar sus residuos. Desde un punto de vista administrativo-operativo, es un sistema formado por el hombre, la fauna, la flora, el suelo, el aire, el clima, el paisaje, los bienes materiales y el patrimonio cultural en el que interactúan todos estos factores. Por último, desde el punto de vista de la ecología, es la suma de factores físicos, químicos y biológicos que actúan sobre un individuo, una población o una comunidad. En conclusión, no se trata sólo del espacio en el que se desarrolla la vida, sino que también abarca seres vivos, objetos, agua, suelo, aire y las relaciones entre ellos, así como elementos tan intangibles como la cultura.
A lo largo de la historia, algunos pensadores de la era moderna han reflexionado sobre este concepto y su trascendencia. Hipócrates (460-375 a.C.), en su obra Aires, aguas y lugares, ya resaltó la importancia del ambiente como causa de enfermedad. Thomas Sydenham (1624-1689) y Giovanni Maria Lancisi (1654-1720) formularon la teoría miasmática, en la que el miasma se entendía como un conjunto de emanaciones fétidas de suelos y aguas impuras causantes de enfermedad. En el siglo XIX, siguiendo las teorías de Edwin Chadwick, William Farr (1807-1883) hizo referencia al medio ambiente al hablar de la mortalidad de los mineros, y John Snow (1813-1858), en la obra Sobre el modo de transmisión del cólera, consolidó la importancia del ambiente en la epidemiología y la necesidad de utilizar métodos numéricos.
Al margen de definiciones o conceptos teóricos, lo cierto es que toda la vida de nuestro planeta depende de su buen estado, de su calidad. El ser humano no puede vivir en un ambiente devastado. Es igualmente cierto que el medio ambiente está en constante modificación, positiva o negativa, ya sea por la acción del hombre o de la naturaleza. Es evidente que el hombre transforma lo que le rodea, como también la lluvia modela el paisaje, el mar construye y destruye playas, el frío y el calor rompen las rocas, las especies de flora y fauna son arquitectas de su entorno, etc.
El Día Mundial del Medio Ambiente se celebra el 5 de junio desde que lo estableciera la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1972, con motivo de la apertura de la Conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente y Desarrollo. La celebración de este día es uno de los principales vehículos por medio de los cuales la ONU estimula la sensibilización mundial en torno al medio ambiente e intensifica la atención y la acción política al respecto.
Los objetivos que busca esta celebración son proporcionar una cara humana a los temas ambientales, motivar que las personas se conviertan en agentes activos del desarrollo sostenible y equitativo, promover el papel fundamental de las comunidades en el cambio de actitud hacia temas ambientales y fomentar la cooperación, la cual garantizará que todas las naciones y personas disfruten de un futuro más prospero y seguro. Cada año, una ciudad es seleccionada para convertirse en la sede mundial de esta celebración.
- Megavatio (MW)
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Unidad de potencia equivalente a un millón de vatios, y cuyo símbolo es MW.
- Memoria de sostenibilidad
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El valor de una empresa ya no se basa sólo en los aspectos financieros. Aspectos relacionados con la responsabilidad social como la reputación, la posición corporativa, o la capacidad de actuar y responder a los impactos ambientales derivados de su actividad marcan la diferencia entre las empresas que se implican con el entorno de aquéllas que no lo hacen. La forma que tienen las empresas de demostrar sus esfuerzos para alcanzar el desarrollo sostenible es la elaboración de las memorias de sostenibilidad. Esta práctica, según la definición de la ONU, consiste en "medir, informar y asumir responsabilidades sobre el desempeño de la organización, al tiempo que se trabaja hacia el objetivo del desarrollo sostenible. Una memoria de sostenibilidad ofrece una imagen equilibrada y razonable del desempeño de sostenibilidad de la organización informante, incluyendo aportaciones tanto positivas como negativas".
Las memorias de sostenibilidad son informes de carácter voluntario y público que tienen el objeto de comunicar a los grupos de interés la posición de la empresa respecto a los temas que le son sensibles, además de mostrar el grado de cumplimiento de los objetivos y compromisos propuestos por la organización.
La realización de la memoria de sostenibilidad es voluntaria, por lo que puede convertirse en el rasgo que diferencie a una empresa responsable de la que no lo es, siempre y cuando se reflejen en ella clara y pormenorizadamente los temas clave del desarrollo sostenible (ambientales, sociales y económicos) y sea transparente a la hora de hacer público el progreso y comportamiento de la empresa.
Aunque la elaboración de este tipo de informes se ha extendido progresivamente en los últimos años, no se deben confundir con los informes medioambientales, sociales o de responsabilidad social corporativa que publican muchas organizaciones. La memoria de sostenibilidad sigue un modelo universal creado por el Global Reporting Initiative (GRI) con el objetivo de fomentar la calidad, el rigor, la utilidad y la aceptación en todo el mundo de estos informes.
Son varios los beneficios que justifican que una empresa se comprometa a realizar informes sobre sostenibilidad, como mejorar y reforzar la relación con los grupos de interés; inspirar una mayor confianza en los mercados; favorecer la comunicación interna, al vincular funciones aisladas o diferenciadas de una empresa, como las finanzas, la comunicación, o el I+D; detectar riesgos y oportunidades futuros, al identificar puntos conflictivos en la organización, cadena de suministros y gestión de la marca, entre otros; mejorar la imagen de la empresa como organización que se implica en la sostenibilidad, al hacer públicos voluntariamente sus impactos ambientales y las medidas correctoras para reducirlos o su política laboral o de formación y retención de talento, o mantener canales de comunicación de calidad con una información exhaustiva y periódica que pueden suponer mayor estabilidad financiera para una corporación (especialmente si cotiza en Bolsa), porque evita fluctuaciones entre los inversores debidas a declaraciones inesperadas.
Este aspecto merece valoración especial, porque los informes financieros ya no son la única fuente de información que reclaman los inversores. En los mercados ha aumentado el interés por las memorias de sostenibilidad de las compañías cotizadas como un instrumento más de análisis. Primero, porque conocer datos como, por ejemplo, las previsiones de empleo de una determinada empresa puede ser útil para prever su grado de independencia respecto a la evolución de los mercados. Y segundo, por la creciente demanda de fondos éticos y sociales por parte de los inversores individuales e institucionales, lo que ha motivado la aparición de los "índices responsables", en los que figuran y se dan a conocer las empresas comprometidas la sostenibilidad, detallando su posición y logros en este ámbito.
La tendencia a la elaboración de memorias de sostenibilidad hay que contemplarla también desde la perspectiva de la expansión de la globalización y su capacidad de desafiar el poder de las instituciones nacionales e internacionales en el terreno del control de la actividad corporativa. En un momento, precisamente, en el que la sociedad ve cómo aumenta la influencia de las corporaciones en los cambios económicos y ambientales, los inversores y otras partes interesadas esperan de los directivos y administradores de esas compañías el más alto grado de transparencia, sensibilidad y ética. Por ello, se confía cada vez más en que los sistemas de gobierno corporativo presten atención a las distintas partes interesadas y no únicamente a los inversores, como era habitual. El prólogo de la última versión de la guía del GRI, en 2006, dice al respecto: "La transparencia en lo que se refiere a la sostenibilidad de las actividades de las organizaciones tiene un interés prioritario para una amplia gama de grupos de interés entre los que se incluyen organizaciones empresariales, de trabajadores, ONG, inversores y auditores, entre otros".La realización de memorias de sostenibilidad no es un coto limitado a las grandes empresas. También las pequeñas y medianas están realizando cada vez más sus memorias, si bien es cierto que, probablemente, a éstas les suponga un mayor esfuerzo, porque la elaboración de este informe requiere el apoyo de la dirección, que debe garantizar el tiempo, el personal y los recursos económicos necesarios para llevarlo a cabo, aspecto mucho más fácil de abordar en una empresa grande que en una pequeña.
Sea cual sea el tamaño de la empresa, su memoria de sostenibilidad debe tener ciertas características, definidas por el GRI, para asegurar su calidad y utilidad. Según los datos aportados por el Informe Entorno 2006, de la Fundación Entorno (Consejo Empresarial Español para el Desarrollo Sostenible), el 10% de las empresas españolas afirma haber realizado una memoria de sostenibilidad, frente al 3,6% que lo había hecho en 2003, año del anterior informe.
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