Organización Internacional del Trabajo (OIT)

Desde su sede en Ginebra (Suiza), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se ocupa de los derechos laborales de los trabajadores a nivel mundial. Se creó en 1919, en calidad de agencia de la Sociedad de las Naciones, bajo un prisma según el cual una paz duradera y universal sólo puede alcanzarse si se fundamenta en el trato decente de los trabajadores. Al término de la Segunda Guerra Mundial, la OIT se convirtió en la primera agencia especializada de la recién creada Organización de Naciones Unidas (ONU).   

La OIT reúne en una misma mesa a gobiernos, patronos y trabajadores de los Estados Miembros con el fin de emprender acciones conjuntas destinadas a promover un trabajo digno en el mundo. Juan Somavia, director general de este organismo, refuerza este planteamiento al señalar como meta principal el "promover oportunidades para que las mujeres y hombres puedan obtener trabajos decentes y productivos, en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana".          

La Organización Internacional del Trabajo consagra su actividad a la regulación de los principios y derechos de los trabajadores, mejorando la protección social y animando el diálogo social, a la vez que proporciona información relevante, así como técnicas de asistencia y de entrenamiento.      

Desde la OIT se considera que la vía principal para salir de la pobreza es el trabajo, pues, además de proporcionar ingresos, contribuye a cimentar el progreso social y económico, fortaleciendo a los individuos, sus familias y comunidades.

Este progreso está indisolublemente unido a un trabajo que sea digno, entendiendo como tal aquel que aglutina las aspiraciones de las personas durante su vida laboral. En esta línea, la OIT es responsable de la elaboración y supervisión de las Normas Internacionales del Trabajo, para que, en coordinación con los 179 países miembros, se garantice su respeto  tanto en la teoría como en la práctica.          

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